La transición energética entra en una nueva fase en la que el reto ya no es solo producir energía renovable, sino garantizar su disponibilidad cuando el sistema y la industria la necesitan. En este contexto, la tecnología termosolar se presenta como una solución estratégica para llevar la energía solar a las horas nocturnas y avanzar en la descarbonización de los procesos industriales.
En la tribuna “Por un 2026 en que no se ponga el sol”, analizamos los dos grandes desafíos energéticos del próximo año: el aprovechamiento del almacenamiento térmico para generar electricidad sin sol y la sustitución de combustibles fósiles por calor renovable en la industria. El artículo aborda también la necesidad de un marco regulatorio adecuado, el refuerzo de la red eléctrica y el papel clave de la termosolar en la seguridad y competitividad del sistema energético.
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